El tratamiento farmacológico del dolor es uno de los pilares más utilizados en medicina. Analgésicos, antiinflamatorios, neuromoduladores, relajantes musculares u opioides forman parte del día a día de millones de pacientes con dolor musculoesquelético, articular o neuropático.
Sin embargo, es frecuente la falta de respuesta o la mala tolerancia al mismo independientemente de que la indicación del farmacólogos sea la adecuada.
Cada vez más personas conviven durante años con dolor mal controlado, efectos secundarios o una sensación persistente de que “algo no termina de ir bien” con su tratamiento. Y esa sensación, lejos de ser subjetiva, tiene una base médica objetiva.
1.- Eficacia y eficiencia en el tratamiento del dolor: conceptos que marcan la diferencia
En medicina del dolor es fundamental diferenciar dos términos que a menudo se confunden:
Eficacia
Hace referencia a la capacidad de un fármaco para aliviar el dolor en condiciones ideales, como las de un ensayo clínico controlado.
Un medicamento puede ser eficaz “sobre el papel”, pero eso no garantiza que sea útil o tolerable en un paciente concreto.
Eficiencia
Evalúa el beneficio real del tratamiento en la vida del paciente:
- Grado de alivio del dolor.
- Duración del efecto.
- Necesidad de aumentar dosis.
- Aparición de efectos secundarios.
- Impacto en la calidad de vida.
Un tratamiento puede ser eficaz, pero poco eficiente si solo alivia parcialmente el dolor o genera efectos adversos que limitan la vida diaria.
2.- ¿Por qué no todos respondemos igual a los medicamentos para el dolor?
Uno de los grandes errores del abordaje tradicional del dolor es asumir que todos los pacientes responden de la misma forma.
La respuesta al tratamiento depende de múltiples factores:
- Tipo de dolor (inflamatorio, mecánico, degenerativo, neuropático).
- Tiempo de evolución.
- Estado general de salud.
- Interacciones con otros medicamentos.
- Perfil genético del paciente.
Por eso, dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener respuestas completamente diferentes al mismo tratamiento farmacológico.
3.- Genética, metabolismo y dolor: cuando el problema no es el medicamento, si como lo gestiona nuestro organismo.
La mayoría de los fármacos utilizados para tratar el dolor se metabolizan en el hígado a través de enzimas del sistema citocromo P450. Las variaciones genéticas en estas enzimas determinan cómo cada organismo procesa los medicamentos.
Desde el punto de vista farmacogenético, existen:
- Metabolizadores lentos, con mayor riesgo de acumulación y efectos secundarios.
- Metabolizadores rápidos, que eliminan el fármaco demasiado pronto y obtienen poco efecto analgé
- Metabolizadores intermedios, con respuesta más predecible.
Esto explica por qué algunos pacientes:
- No mejoran pese a subir dosis.
- Presentan efectos adversos con dosis bajas.
- “No toleran” casi ningún analgé
- Acumulan tratamientos sin beneficio real.
No es una cuestión de resistencia psicológica: es biología individual.
4.- Cuando el dolor persiste: ¿más medicación o un cambio de enfoque?
Ante un dolor que no mejora, la respuesta más habitual es:
- Aumentar dosis.
- Cambiar de fá
- Añadir nuevos medicamentos.
- Combinar tratamientos sin una estrategia clara.
Este enfoque de ensayo-error puede prolongarse durante años y conducir a:
- Polimedicación innecesaria.
- Mayor riesgo de interacciones.
- Efectos secundarios acumulados.
- Frustración y desgaste del paciente.
En muchos casos, el problema no es la falta de opciones, sino un abordaje insuficientemente personalizado.
5.- Efectos secundarios e intolerancias: señales que no deberían normalizarse
Muchos pacientes presentan mala tolerancia a las estrategias terapéuticas un siendo eficaces.
- Molestias digestivas persistentes.
- Náuseas o reflujo.
- Somnolencia, mareo o dificultad para concentrarse.
- Sensación de niebla mental.
- Alteraciones del sueñ
- Cambios del estado de á
Estos síntomas no siempre son inevitables. En muchos casos indican una mala tolerancia individual al tratamiento, que puede y debe revisarse.
6.- Evidencia científica: farmacogenética y tratamiento del dolor
La relación entre genética y respuesta a los fármacos para el dolor está sólidamente respaldada por la literatura científica:
- Estudios en Painy The Lancet demuestran que las variaciones genéticas influyen de forma directa en la eficacia y seguridad de analgésicos, antiinflamatorios y opioides.
- Publicaciones en Clinical Pharmacology & Therapeuticsmuestran que personalizar la medicación reduce efectos adversos y mejora el control del dolor.
- La FDA y la Agencia Europea del Medicamento reconocen la utilidad clínica de la farmacogenética en múltiples fá
- Revisiones sistemáticas indican mejor adherencia y resultados clínicos cuando el tratamiento se adapta al perfil gené
7.- El test genético: una herramienta clave para personalizar el tratamiento del dolor
El test genético de respuesta a fármacos permite conocer cómo metaboliza cada paciente los medicamentos más utilizados en el tratamiento del dolor.
Este tipo de test ayuda a:
- Identificar qué fármacos tienen mayor probabilidad de funcionar.
- Detectar medicamentos con alto riesgo de efectos secundarios.
- Ajustar dosis de forma más segura.
- Evitar tratamientos prolongados sin beneficio.
- Reducir la polimedicación innecesaria.
En REGENCLINIC, el test genético forma parte de nuestro enfoque de medicina personalizada del dolor. Podemos integrarlo dentro de una valoración médica completa y sirve como apoyo objetivo para la toma de decisiones terapéuticas y mejorar de forma notable la precisión del tratamiento..
8.- Un enfoque integral del dolor: menos fármacos, más precisión
El tratamiento moderno del dolor debe basarse en:
- Diagnóstico preciso.
- Conocimiento del perfil del paciente.
- Uso racional de la medicación.
- Integración de terapias biológicas e intervencionistas.
- Reducción de la dependencia farmacológica cuando sea posible.
9.- Enfoque REGENCLINIC: tratar el dolor con criterio médico y tecnología avanzada
En REGENCLINIC entendemos el dolor como un proceso complejo que requiere un abordaje integral y personalizado.
Nuestro enfoque combina:
- Evaluación médica especializada.
- Farmacogené
- Tratamientos biológicos (PRP, ozono).
- Técnicas intervencionistas guiadas.
- Medicina regenerativa.
- Reducción del dolor con el menor impacto farmacológico posible.
Comentario médico por el Dr. Alejandro San Martín
Médico especialista en Reumatología · Medicina del Dolor · Medicina Regenerativa
“El error más frecuente en el tratamiento del dolor es intentar resolverlo únicamente con medicación. Hoy sabemos que cada paciente responde de forma distinta y que existen alternativas eficaces que permiten tratar el origen del problema. La clave está en combinar conocimiento, tecnología y medicina personalizada.”
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Bibliografía científica
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- Crews KR et al. CPIC guidelines. Clinical Pharmacology & Therapeutics, 2014.
- The Lancet Commission.Personalised medicine in pain management. The Lancet, 2019.
- Andia I, Maffulli N.Platelet-rich plasma in musculoskeletal medicine. Sports Medicine, 2019.
- Bocci V et al.Ozone therapy: clinical and biological effects. British Journal of Pharmacology.
- Pharmacogenomic biomarkers in drug labeling.